El cazador de historias, la gran despedida de Eduardo Galeano

 

 

Cazador

   Pese a que hace poco más de un año, Eduardo Galeano nos hizo el mal chiste de irse sin avisar, su obra por suerte queda como testimonio de su particular visión del mundo y de la vida, y que tuvo como base el compromiso con el ser humano en su gran dimensión.

     Recientemente, Editorial Siglo XXI publicó su última obra, “El cazador de historias”, una edición que está integrada por microrrelatos, textos y “garabatos” (como él los definía) y que el autor logró finalizar ya con su enfermedad muy avanzada.

    "Su pasión era escribir", asegura su editor, Carlos Díaz. Por eso, cuando terminó con “El cazador de historias”, el autor de la emblemática "Las venas abiertas de América Latina" se puso a trabajar en nuevos textos, de los cuales dejó "algunos cerrados y otros inacabados; revisamos el material y vimos qué parte se podí­a integrar. Fue un trabajo de la editorial y de su mujer, Helena Villagra".

     Galeano sabía de su mal y luchó denodadamente contra él. Así, a los garabatos que tenía en mente quiso completarlos con algunas historias surgidas a partir de sux obras, que unió con el nombre de
"Los cuentos cuentan", y "Prontuarios", donde reúne textos sobre sí mismo, su relación con Juan Carlos Onetti y recuerdos de viajes por América Latina.

     Diaz dice que
"es como conocer un Galeano raro. Si bien cuando hablabas con él era común escuchar esas historias personales porque las contaba mucho y muy bien, nunca las habí­a puesto por escrito, lo hace por primera vez. En ese sentido, puede despertar emociones, son historias preciosas, más extensas y con marcas de oralidad: es como estar escuchándolo a él".

     "Quise, quiero, quisiera" es el tramo final de libro y es precisamente el agregado que Galeano no previó incluir. "Vimos que una vez terminado el libro habí­a estado reflexionando sobre la muerte y es raro porque él no hablaba de eso o de sus enfermedades, como mucho podí­a decirte que estaba cansado de los médicos, y sin embargo escribió unos relatos muy impactantes, algunos tiernos, otros muy angustiantes", comenta Díaz.

     Esa última sección titulada con el poema navajo,
"Quise, quiero quisiera", que el propio Galeano había elegido para que cerrara la obra, es ahora un puñado de escritos que dan pistas para entender "qué pensaba un tipo que vivía con tanta intensidad y en realidad es mucho de lo mismo que la mayoría de los mortales: reflexión, angustia, curiosidad", cuenta.

 
Galeano

  Galeano dejó plasmado en este libro una lúcida y comprometida impresión de cronista a través de unos exquisitos microrrelatos reunidos en "Molinos de tiempo", donde deshoja aquellos de los temas que más "lo obsesionaban", como leyendas, deidades, sociedades antiguas, indígenas y orientales, costumbres; atropellos injustos y resistencias sociales y políticas.

     La primera parte del libro, para su editor,
"es una mirada crí­tica del siglo XXI pero con el estilo de él; es como una especie de alienígena que llega a la tierra y mira sin entender cómo es que tenemos ciertas actitudes tan autodestructivas, locas, que son contradicciones en sí mismas. Son sus temas recurrentesque te los hace ver con ojos distintos".

     En esta obra, que terminó un año antes de morir, Eduardo Galeano sale a cazar en la jungla de este siglo para mostrarnos –con crudeza, con humor, con ternura– el mundo en que vivimos, desnudando ciertas realidades que, pese a estar al alcance de la mano, no todos llegan a ver.

    Como sugiere su título, El cazador de historias devela también al narrador que acecha detrás de todos los relatos. Y así, aunque siempre fue reticente a hablar de sí mismo, Galeano cierra este libro con un puñado de bellas y poderosas historias que sorprenden tanto porque ofrecen pistas de su biografía, de sus años de infancia y juventud, de los primeros viajes por América Latina, de las personas que marcaron su vida y su escritura, como porque expresan sus ideas sobre la muerte.

    Estas son algunas de las perlas entrañables que nos ofrece Eduardo Galeano en su última e impredible obra:

HUELLAS

El viento borra las huellas de las gaviotas //las lluvias borran las huellas de los pasos humanos //el sol borra las huellas del tiempo // los cuentacuentos buscan las huellas de la memoria perdida, el amor y el dolor, que no se ven, pero no se borran”.

LOS LIBRES

Los pájaros, los únicos libresen este mundo habitado pror prisioneros,, vuelan sin combustibles de polo a polo, por el rumbo que eligen y a la hora que quieren, sin pedir permiso a los gobiernos que se creen dueños del cielo”.

LOS NAUFRAGOS

El mundo viaja// lleva más náufragos que navegantes //en cada viaje, miles de desesperados mueren sin completar la travesía hacia el prometido paraíso donde hasta los pobres son ricos y todos viven en Hollywood. // no mucho duran las ilusiones de lso pocos que consiguen llegar”.

MUDOS

Las divinidades indñígenes fueron las priemras víctimas de la conquista de América // los vencedores llamaron extirpaci´no de la idolatría a la guerra contra los dioses condenados a callar”.

 

EXTRANJERO

En un periódico del barrio del Raval, en Barcelona, una mano anónima escribió: tu dios es judío, tu música es negra, tu coche es japonés, tu pizza es italiana, tu gas es argelino, tu café es brasileño, tu democracia es griega, tus números son árabes, tus letras son latinas.// Yo soy tu vecino, ¿y tú me llamas extranjero?

QUISE QUIERO QUISIERA

Que en belleza camine // que haya belleza delante de mí //y belleza detrás // y debajo // y encima // y que todo a mi alrededor sea belleza // a lo largo de un camino de belleza // que en belleza acabe (del Canto de la Noche, del pueblo navajo)

DIAGNOSTICO DE LA CIVILIZACION

 En algún lugar de la selva, alguien comentó: Qué raros son los civilizados. Todos tienen relojes y ninguno tiene tiempo”. 

P.Q. 

5/2016

 

 

 

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